1. Vaciado de pendientes
Reúne tareas de notas, mensajes y memoria. Describe cada una con verbo, resultado, fecha límite y persona responsable. Elimina duplicados antes de priorizar.
2. Resultados prioritarios
Elige entre uno y tres resultados que hagan avanzar tu trabajo, negocio o estudio. Distingue lo importante de lo que solo parece urgente.
3. Estimación y energía
Calcula cuánto tiempo necesita cada acción y en qué momento del día tienes más concentración. Añade un margen para imprevistos y tareas administrativas.
4. Calendario ejecutable
Reserva bloques concretos en tu agenda y evita llenar toda la semana. Agrupa tareas parecidas y deja espacios sin asignar para resolver cambios.
5. Seguimiento diario
Al cerrar cada día marca lo terminado, anota bloqueos y mueve solo lo que siga siendo relevante. No arrastres pendientes automáticamente.
6. Revisión semanal
Compara lo planificado con lo realizado, identifica estimaciones erróneas y decide qué hábito, proceso o límite debes ajustar la próxima semana.